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Secretariados del MFC con contactos provinciales

Personas Solteras
Secretariado

Personas Solteras

Como ya se ha visto, en el Movimiento Familiar Cristiano tienen cabida todas las situaciones familiares. Desde los matrimonios, sus hijos niños (emefecitos) o jóvenes, los novios, las personas que quedaron solas al frente del hogar, como en el caso de las personas viudas y personas separadas fieles al vínculo. También tienen cabida aquellos miembros de la familia que por distintos motivos permanecen solteros y que requieren de un espacio donde puedan orientar y desarrollar acciones apostólicas organizadas, a la vez que ayudarse en su crecimiento en la fe y la vida espiritual.

“El fiel laico no puede jamás cerrarse sobre sí mismo, aislándose espiritualmente de la comunidad, sino que debe vivir en continuo intercambio con los demás, con un vivo sentido de fraternidad, en el gozo de una igual dignidad y en el empeño de hacer fructificar, junto con los demás, el inmenso tesoro recibido en herencia” (Juan Pablo II, Christifideles laici).

Así es cómo surge el Secretariado de Personas Solteras del MFC.
Personas Separadas Fieles al Vínculo
Secretariado

Personas Separadas Fieles al Vínculo

En la Exhortación Apostólica Familiaris consortio, Juan Pablo II, en el punto 83, al referirse a Separados y Divorciados no casados de nuevo dice:
“La comunidad eclesial debe particularmente sostenerlo [al separado], procurarle estima, solidaridad, comprensión y ayuda concreta, de manera que le sea posible conservar la fidelidad, incluso en la difícil situación en la que se encuentra; ayudarle a cultivar la exigencia del perdón, propia del amor cristiano y la disponibilidad a reanudar eventualmente la vida conyugal anterior (...)"
“Su ejemplo de fidelidad y de coherencia cristiana asume un particular valor de testimonio frente al mundo y a la Iglesia, haciendo todavía más necesaria, por parte de ésta, una acción continua de amor y de ayuda, sin que exista obstáculo para la admisión a los sacramentos”.
Personas Viudas
Secretariado

Personas Viudas

El Concilio Vaticano II expresa que “el estado de viudez, cuando es aceptado con ánimo valiente como una continuidad del amor conyugal, deberá ser honrado por todos” (GS 48).

Se hace necesario, por otra parte, desterrar el concepto negativo o fatalista que acompaña a este estado, despojándolo de connotaciones tristes que suscitan la conmiseración de los demás. Como cristianos, confiamos en que nuestros difuntos tengan una vida plena de felicidad, fundamentándolo en las palabras de Cristo –“Quien cree en Mí, aunque hubiera muerto, vivirá”– y también porque la Iglesia enseña que hay comunicación entre la Iglesia triunfante y la Iglesia militante. En nuestra experiencia, sentimos el apoyo y la ayuda de nuestros difuntos.

Hay que ver la viudez como un estado decidido por la Voluntad de Dios. Esta pérdida puede ser vivida por el otro cónyuge como una vocación especial de fidelidad, sin dejar de lado la posibilidad de un nuevo vínculo conyugal, al que lícita y comprensiblemente pueden verse inclinados (I Timoteo 5:14).
Jóvenes
Secretariados

Jóvenes

Parecería innecesario destacar la importancia y el interés que tiene el MFC por la juventud. Los jóvenes son nuestros hijos, fruto de la fecundidad de nuestras familias. El MFC, precisamente por ser familiar, no puede excluir los hijos sin peligro de desvirtuar el concepto y el sentido del Movimiento.

Desde un principio el MFC ha tenido la inquietud, no siempre claramente expresada y lograda, de integrar en él a los hijos de los matrimonios que lo constituyen. No siempre se ha logrado ver con claridad la forma de integrar a nuestros hijos en la unidad de un movimiento específico, carismático y evangelizador. Muchas veces se han visto frustrados los métodos de esta inquietud.
Novios
Secretariado

Novios

Se lo puede definir como un pequeño grupo de parejas de novios que se reúnen periódicamente, con el fin de conocer en profundidad y reflexionar sobre el sentido y el valor de su vocación específica estudiando los problemas referentes a su actual noviazgo y a su futura vida matrimonial y familiar.

Es, pues, un medio de formación para cada pareja, en preparación a su futuro matrimonio.

Vivir y difundir los fines y riquezas naturales y sobrenaturales del matrimonio cristiano, la práctica del apostolado familiar y la defensa de la vida desde su concepción hasta la muerte natural.